Ora et labora: contemplativos en la acción y activos en la contemplación.

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Este domingo XVI continúa la lectura del décimo capítulo del evangelista Lucas con el pasaje de la visita de Jesús a Marta y María, integrado con la narración anterior de la parábola del buen samaritano, y dentro del viaje de Jesús a Jerusalén en donde se va configurando el perfil de su discípulo. Como en otros episodios evangélicos, lo importante son las palabras de Jesús que aquí encontramos al final del pa­saje. Marta nos recuerda la disponibilidad del samaritano del domingo anterior, y María ha escogido lo fundamental para el discípulo: la escucha de Jesús. Marta se queja: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano”, motivando la respuesta amigable de Jesús: “Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; sólo una es necesaria”, la escucha de la Palabra, y eso se puede y se debe hacer por encima de todo, independientemente del tipo de actividades que se tenga, y que lleva esa escucha a la práctica.

domingo 16 7Como en la escena anterior había una contradicción entre sacerdote y levita frente al samaritano, aquí la hay, al menos aparentemente, entre Marta, dedicada a atender a su huésped, y María, que oye su Palabra. A primera vista parece que Marta tiene razón en sus exigencias, ya que su hermana, arrebatada por la presencia del Maestro y sus palabras, lo único que hace es estar sentada a los pies de Jesús, dejándola sola en el servicio. Sin embargo, parece que Jesús alaba la actitud de María y reprocha la de Marta. Lucas, a menudo, presenta casos aparentemente contradictorios y absurdos, pero que esconden en su profundidad una tremenda enseñanza; en este párrafo resitúa el amor al prójimo  como “única cosa necesaria” que enseñaba la parábola del buen samaritano. ¡Hay algo más!

Jesús es el Mensajero de Dios, el Me­sías; ha venido a anun­ciar el Reino, y exige que se ledomingo 16 11 escuche y crea, porque va mucho en ello. No viene a recibir, viene a dar; no viene a ser agasa­jado, viene a servir; no a ser atendido y alimentado, sino a alimentar y a sal­var. Y Marta, se afana por alimentarlo con una ansiosa actividad; no lo escucha, no ha sabido captar  la importancia del momento y lo desaprovecha. La actividad la ha desorien­tado y así, no puede conocer el don de Dios. María, en cambio, ha sa­bido elegir; se afana por alimentarse del Maestro, que proclama que es la elección apropiada y necesaria: recibirlo es, en primer lugar, escucharlo, hacerse discípulo. En griego, los verbos “escuchar” y “obedecer” comparten la misma raíz por lo que muchas veces en la Biblia escuchar significa obedecer. Toda otra disposición que no sea “escuchar-obedecer” al Padre que habla por Jesús, su Palabra, toda otra actividad que no sea “sentarse” a sus pies, se vuelve secundaria.

domingo 16 13Había dos modos posibles de acoger a Jesús: uno está representado en la actitud de Marta atareada con todo el servicio que exige una buena hospitalidad. María, en cambio, escapa a la lógica de las cosas y acepta la lógica de Dios: escuchar sentada a los pies de Jesús. Jesús tiene una acogida completa: Marta se cuida del aspecto material y María del espiritual. Ambas ofrecen acogida al Señor, y lo hacen lo mejor que pueden, quieren atender al Maestro que las visita, con actitud y disponibilidad pero lo hacen de modo diverso. El Señor distingue las ocupaciones, no las reprende: “María, eligió la mejor parte”, pero Marta no eligió la mala. La de María es la mejor porque no le será quitada, porque la palabra del Señor es alimento de vida eterna; en cambio, la de Marta es solo temporal. No hay reproche en la Escritura al celo por la acogida y hospitalidad, y así, en la primera lectura se recompensa a Sara, que se afana por el servicio.

El fallo de Marta consiste en su nerviosismo, ansiedad, activismo y falta de escucha.domingo 16 2 Está molesta, se cree en posesión de la verdad, es impositiva, dominante, critica y pretende dar lecciones, dejando a un lado la mejor parte. No se trata de que no tenga que ocuparse del servicio. Jesús no le censura que esté preocupada por los demás, ni tampoco por su actividad amorosa, llena de respeto hacia él y sus discí­pulos, sino porque ponía en primer lugar lo que debería ocupar un rango inferior, al que pone en peligro. No reprocha la actitud de servicio, hospitalidad y caridad de Marta, sino su ansiedad, inquietud, nerviosismo y su pretensión de imponer a su hermana su punto de vista.

domingo 16 4Se ha visto este pasaje como la oposición entre la vida contem­plativa (María) y la activa (Marta), cuando en realidad nunca pueden estar separadas la una de la otra, porque para que la escucha sea auténtica se debe traducir en la práctica de la vida, es decir, en el amor al prójimo reflejado en la parábola del buen samaritano. Las obras de servicio y de caridad nunca están separadas de la fuente principal de cada acción nuestra: la escucha de la Palabra a los pies de Jesús con la actitud del discípulo. Nuestra vida diaria corre el riesgo o incluso experimenta casos de decaimiento interior, pero el contacto de fe con la Palabra nos eleva y nos vuelve a dar energía al redescubrir el misterio de amor, con que Dios ha venido a nuestro encuentro en su Hijo. Por eso, estamos invitados a hacer como la Madre de Jesús, que “guardaba todas estas cosas meditándolas en su corazón” (Lc 2, 19).

domingo 16xAdemás, frente al judío que escucha la voz que Dios le ha transmitido por la Ley se sitúa la figura del cristiano, que está atento a la palabra concreta que Dios le dirige en Jesús. Marta representa a los cristianos venidos del judaísmo, atados aún al cumplimiento de la Ley y las tradiciones judías. María, en cambio, representa a los cristianos (judíos o no) interesados en escuchar la novedad del Mesías, para interpretar la Ley a la que da cumplimiento.

domingo 16 8Llama la atención que una mujer, María, sea presentada como ejemplo de discípulo, sentada en postura de quien aprende (Hch 22, 3b); el hombre liberado del demonio se sienta a los pies de Jesús para escucharlo (Lc 8, 35); y la verdadera familia de Jesús son aquellos “sentados a su alrededor” (Mc 3,31- 35), y no lo son los parientes que llegan a buscarlo, ni los maestros de la ley venidos de Jerusalén. Es difícil entenderlo en el contexto sociológico del siglo primero, donde  la mujer se consideraba como un creyente de segunda categoría, que no tomaba parte oficial en el culto de la sinagoga ni se podía dedicar a la escucha y cultivo de la Ley. El pasaje refleja una actitud totalmente distinta, pues Lucas pudo haber dicho solamente “sentada”, pero precisó “sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra”, es decir, en obediencia y respeto, consciente de que él es el Maestro, no como quien dispone la Palabra, sino como quien la desea y se deja instruir  y modelar dócilmente por ella. Es la actitud y postura propia del discípulo ante el Maestro, para escucharlo activamente, en una escucha amorosa y continua, como quien vive «de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mt 4,4).3Unas preguntas para profundizar más en esta palabra de Vida:

¿Qué querrá decirte Dios con este texto en este momento concreto de tu vida? ¿Cuáles son las palabras, frases o actitudes que atraen tu atención y tu interés? ¿Qué sentimientos despierta en ti?

domingo 16 0¿Cómo ves reflejada tu conducta en el comportamiento de estas dos mujeres? ¿Cómo te planteas tanto el “estar con el Señor” como el “servir al Señor” en los hermanos? ¿Te llega en algunas o en muchas ocasiones el reproche de Jesús a Marta? ¿Cómo podrás equilibrar la contemplación con la acción?

¿Hasta qué punto eres capaz de ver en tu oración un momento de auténtica recarga para tus tareas diarias? ¿Hasta qué punto alimentas tu trabajo con una vivificadora comunión con el Señor? ¿Te distancia tu dedicación a la oración y culto a vivir la hospitalidad y el servicio?

¿Te lleva tu ser cristiano a vivir en comunicación permanente con la Palabra? ¿La meditas en tus ratos de oración? ¿Dedicas tiempos a escuchar al Señor por medio de su Palabra? ¿Te llevan la escucha de la Palabra y el diálogo con el Señor a vivir intensamente la caridad y el servicio a los hermanos?

Y unos propósitos (aunque la clave no está en muchos propósitos sino en no cansarse de amar). La propuesta es sencilla: Debe haber un cambio continuo en mi vida, pues si no cambio, entonces, no soy un verdadero cristiano.

domingo 16 10Las preguntas anteriores pueden servir para un examen de conciencia y, a la vez, para intentar que nuestra vida de cada día sea, al mismo tiempo, más contemplativa y más activa.

Buscar espacios de encuentro, sereno y contemplativo, con el Señor, para que nuestras tareas no carezcan de sentido en el verdadero proyecto de salvación. Para ello, recibir y escuchar a Dios que viene a visitar nuestra propia casa. La palabra se dice para ser escuchada, y la de Dios no escapa a este requerimiento: debe ser escuchada.

Vivir y realizar la caridad en la familia y en otros ámbitos de vida, para que la oración nodomingo 16 1 esté vacía de proyección y contenido.

Dar gracias al Señor por este mensaje, pedirle perdón porque no lo hemos vivido convenientemente, y prometerle, contando con Él, que trataremos de lograr en nuestras vidas esa integración y coherencia entre oración y acción, fe y obras, haciendo resonar en nuestro interior con frecuencia el reproche de Jesús a Marta

Promover el papel activo de la mujer en la Iglesia siguiendo el tipo del auténtico discípulo (que escucha y cumple la palabra de Jesús) que se ha reflejado en la figura María.

Aprender a acoger y ser hospitalarios, también con los que vienen de fuera.

Esta página del Evangelio es especialmente adecuada al tiempo de vacaciones, momento favorable para dar el primer lugar a lo que efectivamente lo es: la escucha de la Palabra.

Para ir a las lecturas pincha en la imagen de abajo.

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